lunes, enero 23, 2012

De como el jurel se convirtió en salmón..y vivió para contarlo


No deja de causarme gracia el hecho de que la gente se espante con la palabra "jurel", asumiendo de plano que es sinónimo de comida para gatos. Y peor aún cuando confieso uno de mis tantos placeres culpables: soy consumidora de jurel, y a mucha honra...pese a esto, debo reconocer que me he enfrascado en más de una discusión con una que otra persona que considera casi un acto vejatorio el solo hecho de disfrutar abriendo un tarro de aquéllos.
Tampoco deja de sorprenderme que estas personas que me encaran por comerlo, a fin de mes siempre andan contando las chauchas para comprar pan y no ahorran en otras cosas, como por ejemplo en hacer croquetas de "salmón" usando dos tarros de jurel (más barato que hacerlas con atún y obviamente, más fragantes).
¿Por qué se llaman de salmón si al fin y al cabo son de jurel? Pensando esta banalidad de manera más abstracta, metafórica y filosófica, podríamos decir que la gente no asume que come jurel y lo disfruta, porque tal vez podría ser mal visto a ojos de la sociedad, ergo un rechazo para su persona, y como es la gente de insegura hoy, dudo que quiera colocar en su lista una inseguridad más.
No por nada la siquiatra y dadora de recetas por antonomasia -Dra. Cordero- escribió un libro denominado "Jurel tipo salmón" con una foto de un feo jurel -con los ojos saltones- en su portada. si bien no he leído el libro, me imagino que debe ser algo relacionado con que la sociedad chilena vive de apariencias, tal lo hace el jurel que quiere convertirse en salmón. Quizás Esopo podría haber escrito una fábula sobre el tema, pero si no lo hizo fue precisamente porque toda fábula tiene una enseñanza y si así hubiese ocurrido, el jurel se habría aceptado tal cual es y hoy la gente podría hablar sin temor de que come jurel...creo que aún no estamos preparados para eso como sociedad. No es que yo no lo esté, pues abiertamente me confieso comedora de jurel, y en diversas y variadas formas, lo que genera más de una cara de asco al ser tópico de conversación. Claro que si hago croquetas y las ofrezco genéricamente como "croquetas de pescado", la gente las come sin problema alguno. Si lo hago ofreciéndolas como "Croquetas de jurel", recibo alguna negativa, pese a hacer toda una explicación didáctica dando a conocer que ese tarro puede ser muchas cosas más que un estorbo en la despensa para darle al gato de la familia.
Es por eso que quiero hacer un pequeño homenaje a este noble alimento dando a conocer mi receta de croquetas de jurel (de salmón o de pescado, como quiera usted según su nivel de aceptación) acompañadas con un budín de zapallitos italianos con tomate.
Tome nota y si no queda conforme con el sabor de las croquetas, ya no es problema mío, sino suyo que en su fuero interno no ha aceptado que el jurel es bueno, no tan bonito y barato (no pues ser BBB porque, seamos honestos, harto re feo que es este bicho).

Ingredientes

-Para las croquetas:
2 tarros de JUREL
aliños varios (merquén obviamente, orégano, sal, pimienta, ajinomoto).
1 cebolla
aceite de oliva
3 huevos
-para el budín
2 zapallos italianos
2 tomates
1 cebolla
Los mismos aliños de las croquetas
1 huevo

Preparación

Hacer un sofrito con las dos cebollas, y separar la mitad que se ocupará en las croquetas y la otra dejarla reposar en la olla. En un bowl mezclar los dos tarros de jurel con los aliños y mezclar, mezclar y desmenuzar hasta que se acalambren los dedos. Una vez realizado este paso, agregar tres huevos y seguir mezclando. Mientras tanto, se calienta el horno a mínimo 130º y se procede a hacer bolitas con la mezcla y se aplastan para darle forma a las croquetas. Se ponen en la bandeja del horno y se hornean por 15 por lado, es decir, 15 minutos con el fuego abajo y 15 con el fuego arriba. Mientras espera que se cocinen, y para no perder tiempo, se hace el budín de zapallos: se pican en cubos los dos tomates y se fríen junto a la cebolla previamente cocinada. Luego se pican los zapallitos en cubos y se agregan a la olla con los tomates. Se cocinan a fuego lento agregando los aliños y una vez lista la preparación, se le agrega un huevo y se revuelve.
Al estar listas las croquetas, se sacar del horno y se disponen unas 3 ó 4 en un plato acompañadas con una porción del budín.
*Y así es como se reivindica el jurel.

2 comentarios:

bacan72 dijo...

Suena delicioso, saludable y relativamente sencillo para quienes nos queremos aventurar en la cocina (es uno de mis propósitos este año, el anterior fue lavar mi propia ropa :D).

Dicho sea de paso, al Jurel le ha subido el pelo. Hay una preocupante escasez debido a la sobreexplotación. El año pasado incluso desapareció un tiempo de las góndolas de los supermercado y solo se encontraba en algunos almacenes de barrio.

Llegará el dia que el "Jurel tipo Salmón" sea nada mas que una anecdota.

Saludos

Paz dijo...

jajaja
es verdad de la escasez
hay otro que es igual en tarrito grande, pero más rico, porque es menos pasoso, se llama caballa y cerca de Lota y Coronel es re famosa...rico suave, como la canción de gerardo jajaj
siga lavando su ropa y haiendo croquetas, si mezcla todo en un bowl y lo revuelve, as simple as that!
besos