jueves, enero 19, 2012

Cuando el pollo a la plancha aburre!


Debo reconocer que si bien mucho tiempo fui muy amiga de las carnes rojas, hoy no forman parte de mi dieta, salvo contadas ocasiones en las cuales obvio mis preceptos y le doy un vamos a la carne de vacuno. Mi animadversión no pasa por el tema de que sea poco sana o por el mal de la vaca loca (dudo que yo pudiera estar más loca de lo soy ahora) o simplemente porque "mi religión no permita", sino que simplemente me aburrió.
En la casa de mis padres, había comida con carne 24/7, por lo que de lunes a domingo, los infaltables prótidos invadían la mesa de la cocina y en sus más variadas formas y colores: mechada con puré, albóndigas, bistec con cebollita, pollo al jugo, hamburguesa, reineta al horno: proteínas de variados animales, pero las carnes rojas eran las que lideraban el menú de casa. En mis años de juventud, me dio por ser vegetariana y de a poco cambié los churrascos por garbanzos y carne de soya (aún me queda el amor por la carne de soya); luego dejé de plano los productos animales y el resultado fue anemia leve, debiendo retornar sólo a las aves.
con los años no sentí necesidad alguna de comer carnitas rojas, por lo que los asados y las parrilladas no eran una buena invitación para mí, y si se daba la ocasión, andaba con una pechuga de pollo en la cartera...just in case!
Al irme a vivir con mi actual marido y volverme dueña de casa después del horario de oficina, mantuve mi forma de vida y las carnes rojas siguieron siendo un plan B.
El 21 de cada mes, nuestra fecha de pago, la salida al supermercado se hace evidente: el refri hace eco y los hielos no quitan el hambre, por tanto, el shopping al líder es obligación. Aquí se nota mi preferencia por las carnes magras, pues hasta la carne molida que compro es de pavo (salvo unos churrasquitos locos para mi marido), lo que nunca puede faltar es la pechuga de pollo para ser deshuesada (guardando el huesito para el consomé) y guardada.
cuando la comes un par de veces a la plancha es rica, pero ya cuando se torna hábito, deja de ser entretenido...por lo que alteré un poco la receta de la tradicional pechuga a la plancha para hacer de esta algo más variado y aliñado.
Por genética, los Crovetto (apellido paterno) somos secos para los aliños y no pueden faltar en la cocina, puedo no tener pan ni leche, pero mostaza, merquén y orégano debe haber SIEMPRE, por tanto, son infaltables en esta receta. Tome nota:

Ingredientes
-Una pechuga de pollo suficientemente grande para dos personas. Si no quiere compartir, compre una más pequeña.
-Mostaza, ojalá a la antigua, la marco polo es buena.
-jugo de 1 limón.
-Una cucharada de salsa de soya.
-Orégano y merquén a gusto.
-Sal y pimienta.
-Ajo.
-Agua
-Miel a gusto (generalmente una chucharadita).

Preparación

*Partir de la base que todo lo hago generalmente al ojo, que considero LA medida por antonomasia.
-Deshuesar la pechuga y cortar en filetitos.
-De modo aparte mezclar la mostaza con la soya, el limón, la miel, los aliños y revolver como si el mundo se fuera a acabar.
-Depositar los filetitos en un pirex de vidrio y verter la mezcla y revolver dejando macerar por unos minutos. Mientras tanto puede escuchar esa canción que tanto le gusta y cantarla a todo pulmón.
-Deje un vasito con agua cerca de su lugar de trabajo.
-Caliente un wok. yo tengo uno t-fal por lo que cuando el punto está rojo, le pongo el pollo en su interior.
*Debe estar pendiente porque la mezcla se carameliza hasta formar un jarabe.
-Al estar dorado por un lado, dé vuelta los filetitos para que se cuezan de manera uniforme.Es importante aquí el vaso de agua, pues deberá echarlo sobre el pollo cuando la salsa hecha, empiece a reducirse, evitando así que se queme.
-Una vez agregada el agua, tapar el wok. Repetir añidir agua las veces necesarias para que el pollo esté cocido, pues si la salsa se reduce mucho y el pollo aún no se cocinado, todo mal. Por eso es importante también que sean filetitos y no la pechuga completa.
-Cuando el pollo está bien cocinado, darle unos minutillos de fuego fuerte y apagar. A este punto el pollo está con un lindo color dorado y con una reducción de mostaza a la miel y merquén, lo que le da una combinación de sabores bastante interesante. La foto adjunta es meramente referencial, pues de pava no le he sacado fotos a mi obra maestra.

Esta receta puede acompañarse de un timbal de quínoa frío con tomate y palta, que será la próxima receta.

2 comentarios:

bacan72 dijo...

Se ve interesante, para los que hacemos rigurosa dieta en la semana soñando en tener algún dia un vientre petreo como "six pack" de chelas.

Como en el pedir no hay engaño, sugiero que aparte de las fotos suba un video.

Saludos,

Paz dijo...

sh! no querí que te lo cocine, te ponga la mesa y te lo de? akjajajajaj
ridiculo
saludos