lunes, mayo 10, 2010

el sushi es como el amor!

Sushi again! A simple vista pareciera que soy una persona de vicios, pero no de vicios malos, sino más bien vicios sabrosos, contundentes y definitivamente deliciosos.
Afán por el alcohol y las drogas nunca tuve, si siquiera en mis años mozos de juventud. Ahora, con un par de años más que aquellos, considero que es tarde para ese tipo de menesteres.
¿Vicios? Todos...ninguno
Mis vicios son más comunes, no sé si decir 'pirulos', pues los lugares que frecuento no son cinco estrellas, sino más bien lugares en los que las tres 'b' priman: bueno, bonito y baratito.
el restaurant que pasó a ser mi favorito cumple esos tres requisitos. Debería colocarle una nota sobresaliente, un 7.0, ya que aún no descubro uno mejor para serle infiel. Por el momento, me conformo con lo que tengo, y me complace.
Se podría hacer un símil entre el sushi y el amor: hay que aprender a comerlo (en el caso del primero) y aprender a vivirlo (en el caso del segundo). Además, mientras uno sea feliz con lo que eligió (como pareja o como sushibar) no mirará hacia el lado ni pretenderá cambiar este amor que previamente ya ha cautivado.
Como en el amor, en el sushi se pueden probar cosas nuevas, como el wasabi o el masago, lo que hace que esta relación a ultranza deje de ser monótona.
Muchas veces he escuchado a gente decir que el sushi es un gusto que de adquiere, no como el polo con papas fritas -obsesión con la cual se nace. Con el amor, pasa lo mismo que con el sushi: es un gusto que se adquiere, un placer que se descubre, que cautiva, que encanta.
Mientras me como un arroz frío con palta, camarones, salmón, masago y sésamo (que dónde estoy ahora se llama gohan mix y donde como siempre shirachi), pienso que en mí definitivamente el sushi se fue aprendiendo, como el arte de amar; en mi época escolar, universitaria, mi experiencia con el sushi (y con el amor) no fue buena. Salvo en el último tramo, donde me enamoré de mi mitad y decidí volverme adicta a este manjar. Y si puedo mezclar ambos sin serle infiel a ninguno, estaré tranquila hasta la eternidad.




5 comentarios:

Mary Rogers dijo...

Qué buen texto y qué cierto. Yo recién estoy disfrutando del sushi (y se está volviendo vicio...te doy el dato el Itzu, barato y rico con reparto en Las Condes y La Reina, ahora no encontré el link pero te lo doy) así es que espero que me llegue el amor de nuevo para convertirlo en vicio...
cariñosssssss

bacan72 dijo...

Buena analogía..en el comer y en el amar siempre ir por la opción mas saludable. Definitivamente el sushi es un gusto adquirido, o sea no me imagino un cabro chico celebrando su cumple con sushi. El sushi es como el buen amor, es una comunión donde se comparten los bocados sin prisa..se aferran con cuidado de no romperlos. En definitiva es una sinfonía de sabores en que siempre puedes sorprenderte con algo nuevo..

La fila de la comida chatarra es siempre la mas larga..ávidos ven que aquello por lo que ansiosamente esperaron no era lo que les prometieron en la foto, no esperes exclusividad en el pollo con papas fritas..ni siquiera que el juguete sea diferente al que le dieron al que estaba antes que ti.

sole dijo...

Soy tan fanática como tú del sushi, podría comer todos los días. Y sí, es un gusto adquirido, como el amor, como la decisión de amar a alguien, se cultiva.

Toda la razón!

Saludos.

Paz dijo...

gracias totales
que bueno que les haya gustado
un abrazo a todos

mirnafig dijo...

Definitivamente,el sushi es un gusto adquirido; a mi no me gustaba, y hace poco en un club de "Lulú" con mis amigas, la anfitriona tenia de variedad de sushi, y yo muerta de hambre, me tuve que rendir y de que manera,por que lo disfruté mucho.Como en el amor , fui de a poco, descubriendolo, probando,oliendo, saboreando...Si, es como descubrir el amor, no lo había visto de esa manera.